• Líderes maristas para la misión

    Todo empezó en Holanda hace dos años. En noviembre de 2016 daba comienzo el curso europeo de “Líderes maristas para la misión” que ha terminado en Roma, con la última semana, de 11 a 16 de noviembre.

    Siento una enorme gratitud por la acogida de cada lugar en el que hemos estado, en los que hemos recibido multitud de detalles de cariño y cercanía por parte de todas las comunidades. Pero, sobre todo, me siento agradecido por haber podido participar en este camino de formación y compartir lo que significa ser marista hoy, contribuyendo a la creación de esa familia global de la que habla el XXII capítulo general.

    En Holanda comprobamos cómo la obra marista es “faro de esperanza” para muchos jóvenes en busca de sentido, de silencio, con necesidad de un hogar y de un lugar de referencia en sus vidas. En Alcalá de Henares, a través del trabajo de aspectos como las habilidades sociales, el cuidado de las personas, la gestión de las obras o la innovación, advertimos nuestra auténtica vocación, dando lo mejor de nosotros mismos en el servicio de niños y jóvenes, para su crecimiento y desarrollo. Finalmente, en Roma, bajo el título “Maristas de Champagnat,” nos hemos sentido parte de una misión más grande que nosotros mismos, comprobada en esas personas que habitan la casa. Ellas han sido el mejor ejemplo de familia, sencillez y trabajo, todo al estilo de María. En todos los lugares he podido sentir cómo se hace realidad “el rostro y las manos de la tierna misericordia de Dios”. Una realidad latente en el mundo marista que se comprueba en el compartir del grupo. Su diversidad, su riqueza, su acogida hacen que las diferentes provincias de Europa continúen dando una “respuesta audaz” a las necesidades que continuamente se plantean en todos los países donde estamos.

    En un mundo y una realidad global, las visitas a otras realidades de la Europa marista nos conectan inevitablemente con nuestra misión. El compartir estas cinco semanas con el grupo nos ha permitido experimentar un pequeño “mundo global marista” y descubrir cómo nuestro corazón conecta con esta manera de vivir el evangelio, “Maristas de Champagnat para una familia global.” Como nos recordaba el Hermano Ernesto en el inicio de la última semana en Roma: “Champagnat lo repitió con frecuencia: “María, esta es tu obra” [mensaje final del XXII Capítulo General], y es precisamente la experiencia de estos días lo que me da una total confianza de que Ella también seguirá encargándose de este “Nuevo La Valla”.

    H. Ignacio Álvarez García

    Fuente: champagnat.org

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